No vale la pena el rencor.
Hoy andaba reflexionando sobre el tema del rencor, de las grandes mochilas que llevamos encima por cosas que nos hicieron, esas que cambiaron tal vez nuestra vida y desde entonces ya no es la misma.
El rencor, eso que nos hiere día tras día, que para mantenerlo tenemos que gastar mucha energía que en realidad podríamos usar para otros fines, o no usarla, guardarla...
Recordar lo pasado, una y otra vez, desearle el mal a la persona que nos dañó. Vivir pendiente de eso. ¿Tiene sentido? ¿Vale la pena?
Venganza. Ver pasar el cadáver del enemigo, como se dice por ahí el placer de los dioses ¿No te sentirías muy mal en ese caso por haberlo odiado en vida?
Hay algo seguro: el rencor, por más justificado que sea, no vale la pena jamás. Reconozco que hay quienes nos hieren lo suficiente como para no perdonarlos de por vida, pero la idea no es hacerlo por ellos: hagámoslo por nosotros. Viajemos livianos, dejemos las mochilas al costado de la ruta y sigamos lo más campantes, libres de toda esa porquería.
No hay que desearle el mal a nadie, sino el mayor bien. A lo sumo, podemos ignorar a quien no nos va, pero jamás tener un pensamiento negativo ni por él ni por nadie, ya que finalmente, por algo de lo que fuimos víctimas, terminamos siéndolo doblemente, al pagar el precio de nuestros malos sentimientos o nuestro mal obrar en consecuencia.
Aprendamos a perdonar, aunque está bueno no olvidar pero no por venganza sino porque el aprendizaje es así, recordar lo que nos pasó para no volver a pisar el palito. E ignorar a alguien no significa encontrárselo por ahí y darle vuelta la cara, poniendo en evidencia nuestro disgusto -jeje, qué tentación-por más que se lo merezca. Es hablarle normalmente, aunque por supuesto no frecuentarlo si no es de nuestro agrado.
Ojo que no estoy hablando de poner la otra mejilla, de que no importe lo que nos hicieron, perdonar a toda costa, es sólo un cambio de actitud, algo más positivo, menos perturbador para nosotros; algo más sano para nuestra vida.
No puedo creer cómo hay gente que no puede entender este simple razonamiento y lleva años enojado con otros, atormentado por lo que le hicieron, sin darse cuenta de que eso ya fue, lo que vale es el hoy y lo que el futuro nos depara... lleno de sorpresas si estamos predispuestos a encontrarlas, y eso se logrará solamente con un corazón limpio de rencores y un alma que viaja liviana.
A pensarlo pues!!
Salud!! y a brillar.

Comentarios