El mejor camino, el más bello.
Está claro que si siempre hacemos lo mismo, obtendremos lo mismo que siempre hemos obtenido. Si frecuentamos los mismos lugares de siempre, damos la misma vuelta del perro, vemos a las mismas personas, nuestra vida será igual hasta el fin de nuestros días. Y se supone que eso es lo deseable: el zapatero lo es hasta la muerte, las personas en el mejor de los casos están con la misma pareja hasta su muerte, la peluquera peina hasta que no puede mover ya sus manos, el cirujano opera hasta que su mente no le permite ya seguir. La única experiencia de vida que tendremos, entonces, se elige a edades muy tempranas, cuando nada claro tenemos, y lo más probable es que nos terminemos equivocando. Cómo puede entonces asombrarnos, que gente que llega a la mitad de la vida la cambie haciendo un giro radical de 180º? No entendemos cómo alguien que luchó toda su vida por algo, lo deja por seguir otros caminos. Cuando puede ser que quiera seguir aprendiendo, evolucionando, experimentando...c...