El poder de la oración.
Leyendo un post en el blog de Lucia, la luz del mundo , me pareció piolísima la idea de rezar todos por la paz del mundo, sobre todo porque ya sabemos el poder inmenso que tiene la intención: tenemos el poder de cambiar las cosas simplemente con desearlo, siempre que lo hagamos vibrando en positivo, o poniendo buena onda, dicho en criollo. Resulta curioso, sin embargo, que nos hemos pasado años y años orando en los templos con la sospecha de que nuestros ruegos eran vanos. Nos faltaba fe? No lo creo, todos reunidos pidiendo por la paz, cuando esa paz siempre pareció reacia a aparecer, por el contrario, cada vez más guerras y sentimientos negativos, casi juraría que todos los que rezábamos en esas gradas sabíamos de antemano que nuestras plegarias NO serían escuchadas. Recuerdo mi primer desencanto con la oración, habrá sido a eso de los 5 o 6 años; mi mamá me cortaba el pelo porque cuando era chica ella se usaba, pero en mi época ya no, se usaba por debajo de la cintura...