Estrategas.
San Agustín. En las confesiones de San Agustín, escritas hace 600 años, él explica cómo consiguió subir por la escalera social engañando y manipulando a otras personas. Cierto día, cuando iba rumbo a pronunciar un discurso, que según él incluía varias mentiras, vio a un indigente lleno de felicidad. En un examen de conciencia se preguntó por qué él estaba descontento y ese hombre que no tenía nada estaba tan alegre. Después de reflexionar un rato descubrió que el secreto radicaba en que el pordiosero era auténtico, fiel a sí mismo; mientras que él, el gran erudito, San Agustín, no lo era. En la vida, un hombre que siempre va deprisa no encontrará a nadie y, lo que es peor, no se encontrará a sí mismo. De vez en cuando es importante detenerse para adquirir conciencia de sí mismo, unificar nuestras potencialidades, ordenarlas y dirigirlas para entregarse enteramente a la vida, para dos cosas fundamentales: 1. Aprender que en la vida todo tiene un sentido. 2. Conducir a nuestro...