Nuestra ciber vida.







Hoy estaba pensando sobre el tiempo que pasamos frente a un monitor, con los dedos en el teclado. ¿Cuánto tiempo de nuestro día llevamos de esa forma?

Chateamos, leemos el informativo, jugamos, en fin, web-eamos... los que realmente sabemos encontrar emoción y placer en estas... producciones de la nueva tecnología?

Cada vez más rápidas y eficientes, nuestras PC -del inglés, Personal Computer-, más lindas, hasta quedan decorativas en el living, estos ¿entrañables? aparatejos son prácticamente lo mas ¿valioso? que tenemos a lo largo de nuestro día...

Reconozcámoslo: nos causa escozor el sólo pensamiento de imaginarnos tanto tiempo solos, frente a un monitor, con un mundo lleno de vida allá afuera...

Como profesional de sistemas que soy, reconozco haberme sentido distinta al resto alguna vez, un poco más "hacia adentro", no como los otros que vivían más de acuerdo a su entorno, lleno de amigos a todas horas e hiper felices -o eso parecían-.

Reconozco haber pasado horas y horas frente a un monitor, no precisamente leyendo o escribiendo sobre temas espirituales sino más bien código fuente, matemática, y todo aquello que ha estructurado mi personalidad. Ese, me pareció, era "mi lugar" en este mundo, no sin algún dejo de desconfianza, pensando en lo que me pierdo de allá afuera, claro...

Por lo tanto no dudé en casarme, salir, tener amigos, etc todo aquello que hace de nuestra vida lo más bello y digno de ser vivido. Hasta llegué a dudar si no la pifié fiero en semejante y abstraida vocación!!

Pero veo a mi alrededor... y me sorprendo viendo a todo aquel mundo, que era tan "distinto", metido hasta el tuétano en esto; gente en la costa (léase Villa Gesell, Mardel...) en traje de baño y ojotas... metidos en el ciber!!

Horas y horas de ciber vida. Está bien? Está mal?

Analicemos por un lado lo que hace un zapatero: pasa horas martillando clavos en los zapatos y cortando alguno que otro pedazo de cuero: no es tan distinto a esto, en cuanto a conexion al entorno se refiere.

Leer un libro, escuchar música, mirar una película: momentos de placer supremo para quienes aprendieron a valorarlo, que tampoco te conecta demasiado con el afuera...

Las señoras que pasan horas frente a una máquina de coser, los escritores, hasta los músicos... necesitan concentración y abstracción de su entorno.

Entonces... por qué tanto rollo con internet? Por qué tanto se lo demoniza, si no es más que otro modo de pasar el tiempo, a nuestro antojo?

De todos modos creo que es necesario acotarlo, y dedicar -aunque nos suponga cierto esfuerzo al menos al principio- más tiempo a nuestra vida no virtual: es maravilloso pasear por un parque, observar el cielo, la vegetación, y hablar con la gente, meternos e involucrarnos en la vida que nos rodea. Nos dará mucha más plenitud. Sobre todo: siempre ser nosotros, oir a nuestro corazón; ser fieles a nuestra escencia.

Pero no lo dudéis: el espacio virtual se colará en aquellos huecos que nos deja la vida... y los inundará de gozo.

Salud!!

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