La Rosa.
LA ROSA
Era una tarde hermosa,
de primavera florida,
cuando encontré una rosa
que parecía dormida.
¿Quién te arrancó, bella flor,
de tallo verde esperanza,
sin que sintiera dolor
al percibir tu fragancia?
Contesta, oh flor hermosa,
¿O estás dispuesta a callar?
No ves a las mariposas
y a los pájaros volar?
Oh, claro, qué necio soy;
tú no puedes contestar...
Yo enseguida me voy
para nunca retornar.
Y en una piedra labrada
que ella tomó por lecho,
quedó la rosa encarnada
con su colorado pecho.
Mi papi.


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