La soledad no es el cuco.





"Ellos empezarán a caminar de la mano y vivirán su primer gran desafío: la muerte o separación.
 Este desafío puede durar horas, días, años incluso. 
Es la superación de la mayor prueba de todos los tiempos de la dualidad, la impermanencia. 
Cuando se separen sentirán vacío, miedo, angustia, sentirán que se partió su vida por la mitad, y si superan su desilusión, su ira y su rabia, se volverán a encontrar.
Ocurre de aquellas personas que no necesitan vivir esta prueba porque muchas otras vidas ya la vivieron, pero también ocurre de aquellas personas que no logran superarla y una y otra vez se les vuelve a repetir. 
La separación de los amantes antes de sentir que su amor ha trascendido a un plano superior es algo necesario y puede superarse cuando uno se encuentra con el amado desde el alma y no desde la razón, desde antes incluso de encontrarse. 
En esos casos no será necesaria la separación física."



Tememos a la soledad como al cuco, porque se nos ha dicho desde la cuna que si estamos solos es por algo, pero no por algo bueno: porque somos indeseables.

Se nos ha hecho depender de los afectos como del aire, considerándolos como lo único verdaderamente valioso, y claro, al perderlos -porque si hay algo cierto en esta vida es que los perderemos- nuestra vida se derrumba.

Y para evitar soplar las velitas de nuestro cumple solos como perros merecidamente abandonados nos llenamos de relaciones huecas, vacías, manipuladoras, es decir, llenamos nuestra vida de vacío. Y ese vacío lo ocupa todo, impidiendo que entre algo más, que son las relaciones verdaderas, genuinas, las que nacen del corazón y no las que te castigarán por olvidarte de la fecha del cumpleaños o de no "cumplir" con tus obligaciones sociales.

El resultado de semejante exigencia ha sido la infelicidad milenaria. La violencia, las guerras. La vida entendida como insatisfacción, no como placer vivido minuto a minuto, sintiendo la fusión con el universo todo que da, entre otras cosas, la meditación. O el nirvana de cada uno, que puede provenir de otras fuentes.

NADA es necesario agregar a nuestra vida para estar en el paraiso, si es que podemos estar con nosotros mismos, gozando de nuestra compañia en lugar de sufrirla.

Todos aquellos que vengan a partir de ahi, respetando a rajatabla esta premisa, son alegría pura, festejo puro, cero padecimiento, cero aguante y... la fábula del erizo comienza a quedar obsoleta.




La clave está, por lo tanto y como siempre, en poder superar nuestras grandes fobias para que, al poderlos manejar debidamente, esos temas terminen de aparecer reiterada y persistentemente en nuestra vida, o el famoso "nivel superado".

No estará superado si necesitamos un perro, gato o canario, o la TV y la radio juntas de fondo, sino si podemos vivir en paz y armonía con nosotros mismos, sabiendo que somos lo único realmente imprescindible para lograrlo, y realmente nada ni nadie más nos es requerido.

Salud!! Y a vivirla.

"Re-descubrirse a sí mismos es una experiencia muy alegre, de hecho, puede ser bastante extática cuando te das cuenta de que no sólo mereces honor y respeto, sino que el recibirlo es, literalmente, tu derecho dado por Dios.

A medida que esta comprensión penetra forzosamente en tu conciencia, se hace imposible para ti continuar usando tus máscaras y disfraces por un momento más.

Tienes el derecho a ser tú. Tienes la responsabilidad de ser tú. Tienes el honor de ser tú.Y no hay absolutamente más nadie que podrías ser. 

Y esa comprensión es completamente liberadora y estimulante para ti."


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