No muchos tenemos.







Creo que para poder dar, algo hay que tener. No podemos ser solidarios y conmiserarnos con la desgracia ajena si estamos sumidos en la desesperación y viviendo al límite.

Nadie que puede dar lo que no tiene, por lo cual lo ideal sería que la mayoría tenga algo, pero bien sabemos que no es esa la realidad que nos toca vivir: con sólo ir al super y ver los precios nos damos cuenta de que para poder vivir con una dignidad mínima tenés que ser un profesional de alto vuelo, y aun asi, no dejarte cagar, ya que hoy en día ha evolucionado hasta el manejo del recurso humano a un grado tal que te exprimen presionándote en la medida justa como para tenerte agarrado, no te dan ni un mango más que lo justo para que no te puedas ir.

Bueno bien sabemos que la inmensa mayoría no ha tenido la gran suerte de poder prepararse o no tiene la sagacidad de ver el negocio que lo hará rico por lo cual anda a los tumbos ideando, maquinando exclusivamente el modo de sobrevivir sin trabajar: robando, matando si es necesario y si no tambien, en realidad ya no hay código alguno, al no haber esperanza de mejora, qué motivación puede haber para hacer las cosas dentro de lo que se podría llamar ético?

"Nunca te fíes de quien no tiene nada que perder", es una frase que oimos desde la cuna, y hoy en día ese tipo de gente de la cual no hay que fiarse resulta ser la mayoría absoluta, sin ilusiones, sin cariño, sin nada que les haga sentir que valen, cuando en realidad todos valemos y mucho.

Hay por otro lado mucha gente que tiene la enorme dicha de tener un gran imperio capaz de satisfacer sus deseos y los de media humanidad, si se quiere. Muchos de ellos se dedican a ayudar a través de fundaciones y me parece genial, otros simplemente la pasan bien, viven con la estrella y que no me vengan con que el dinero no hace la felicidad: el que no lo quiera me lo da a mí que no me ofendo para nada...

Pareciera que la brecha entre los que tienen y los que no tienen es cada vez mayor, siendo los que no tienen... la inmensa mayoría. Pero en realidad estamos llenando el almacén de quien no tiene dándole una mano por pequeña que sea, con un gesto bondadoso que nadie espera en estos dias tan agrios, en solucionarle algo a alguien, no importa el calibre de lo que demos.

Creo que al dar, estamos tal vez cambiando una actitud, estamos poniendo algo en un saco que hasta ese momento estaba vacío e inmovilizado para hacer bien alguno. Y el dueño de ese saco pasará de no tener nada a tener algo, y por lo tanto habrá pasado al bando de los que tenemos... algo para dar.








Salud!! y a armar el arbolito.


Comentarios

Janeth ha dicho que…
LindA y muy interesante entrada amiga, dar de corazon con aquella simplicidad del dador alegre, ese es el don de DAR

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